Afortunadamente nos queda el Azkena Rock Festival

Comienza la temporada de festivales en nuestro país, y un año más se habla de la posible burbuja que se podría estar dando en la península. Y es que además de los grandes macroeventos y los festivales medios-grandes que llevan trabajando años, cada temporada aparecen nuevas propuestas de mayor o menor entidad a la que hay que sumar los pequeños festivales locales que se cuentan a cientos.

Y es que probablemente en esta nueva sociedad del siglo XXI, el «modo festival» ya es casi un plan imprescindible para el verano. Pero la realidad de todo esto es que en una gran mayoría de estos eventos el público acude porque es el lugar de «moda», porque hay playa y fiesta, porque se liga y se desfasa como no hacen en sus respectivas ciudades el resto del año, y porque podrán fardar en instagram durante al menos un mes recordando esos mágicos momentos. Eso sí, mejor no les preguntemos por los artistas que actuaron, porque quizá no sean capaces de nombrar más de cinco.

Afortunadamente también quedan, o aparecen esos festivales a los que el público acude porque saben que el cartel no va a fallar. Y aunque obviamente todo lo que rodea a estos eventos importa, no olvidemos que su razón de ser es la propuesta artística. El Azkena Rock Festival sin duda sería uno de los que se encuentra en esta categoría.

Para los amantes del rock and roll en todas sus variantes el festival de Vitoria es un oasis desde 2002. Han conseguido reunir a lo más ecléctico del rock and roll durante años en Vitoria, desde los sonidos más folk, country hasta el hard rock, garage, punk rock o incluso soul.

Y es que el Azkena Rock Festival puede ser uno de esos festivales en los que compres tu abono a ciegas. Los 2 o 3 grandes cabezas de cartel siempre podrás reconocerlos, pero a partir de ahí todo dependerá de lo ducho que seas en el genero, pero lo que es seguro es que disfrutarás y probablemente descubrirás artistas que no te dejarán indiferente. A bote pronto vienen a la cabeza nombres que enamoraron a su paso por Azkena antes de tener el reconocimiento que puedan tener a día de hoy como Sally Ford, Graveyard, Frank Turner, Charles Bradley, JJ Grey & Mofro o Sven Hammond que dejaron una actuación para el recuerdo en la Virgen Blanca.

Por supuesto, no podemos obviar la magia de una ciudad como Vitoria, con un clima ideal a finales de junio y donde perderse por sus calles estos días para disfrutar de la cultura de «pintxos» y la gastronomía vasca rodeado de mucho vaquero, melenas, tupés, pin ups, tachuelas, parches y mucho tatuaje conviviendo en armonía con los vecinos de la ciudad es algo que no tiene precio.

Estas son solo algunas de las razones por las que Azkena Rock Festival tiene magia y es una de los pocos oasis en el panorama festivalero especialmente para los amantes del rock.

Traspasar la entrada de Mendizabala, un recinto habilitado para este tipo de eventos, y ver que todo es cómodo, todo está cerca y no masificado, es un lujo que no se puede comparar por mucho Metallica que actúe o el espectacular cartel que tenga un Mad Cool.

Afortunadamente nos queda el Azkena, afortunadamente además de ver a Wilco, Stray Cats, B-52’s o The Cult sabemos que nos llevaremos otras perlas que no esperamos, afortunadamente no es el único y tenemos otros oasis como el Huercasa Country Festival en Riaza o el Enclave de Agua en Soria y afortunadamente son nuestras citas imprescindibles todos los años.